Por qué debería preocuparnos el brote de ébola de la RD del Congo

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El pasado viernes la República Democrática del Congo lanzó un grito de auxilio al mundo. Ese día, el ministro de sanidad, Oly Ilunga, alertó de que nunca antes había habido tantos afectados por ébola en el país, y añadió que “ninguna otra epidemia es tan compleja” como la que se está sufriendo en Beni, en la región congoleña de Kivu Norte.

Dr. Oly Ilunga on Twitter

Le bilan de cette 10e épidémie d’#Ebola reflète sa complexité. Agressions physiques, destruction de matériel, kidnapping… Voici la réalité de nos équipes qui malgré cela continuent à travailler avec courage & détermination.Ces #HerosDeLaSante méritent toute notre reconnaissance https://t.co/JKLUsGXSB5

Un día más tarde, el sábado 10 de noviembre, el número de muertos por esta terrible enfermedad que provoca fiebre hemorrágica sobrepasó la barrera de los 200, y el de afectados alcanzó los 326. Este último registro superaba el “récord” histórico del mayor brote de ébola vivido en la RD del Congo: Ocurrió en 1976 e hizo estragos en una zona remota y poco poblada, lo que, a la postre, facilitó su contención.

Comparativa regional

Si nos atenemos a los datos, el número de muertos y afectados es muy inferior, por ejemplo, al registrado en varios países de África Occidental entre 2014 y 2016. Los 201 fallecimientos de la RD del Congo están muy lejos de los 4809 que hubo en Liberia, de los 3955 de Sierra Leona o de los 2536 de Guinea. Sin embargo, hay factores para inquietarse.


Haga zoom sobre el mapa para verlo mejor. Fuente: OMS

Sin embargo, como se puede apreciar en el mapa, hay factores para inquietarse. Uno de ellos es la tasa de mortalidad, que supera el 61%, más del doble, por ejemplo, que la que sufrió Sierra Leona y un 17% mayor que en Liberia.

Un peligroso caldo de cultivo

Otro elemento que distorsiona la comparativa regional -y que puede desembocar en un desastre sin precedentes- es que nunca antes se había producido una epidemia de ébola en una zona de conflicto. En Kivu Norte, un territorio con generosos yacimientos de diamantes y de minerales de gran valor económico, hay grupos armados de distinto signo que se mueven a su antojo por las porosas fronteras con Uganda y Ruanda. Los enfrentamientos son constantes: entre milicias y con las tropas gubernamentales. Para colmo de males, en la vecina región de Ituri, se han reavivado las brasas del conflicto entre los hema y los lendu, un enfrentamiento tribal que a finales de los años noventa desembocó en una guerra que dejó 5 millones de muertos, la mayoría por hambre y enfermedades.

 Imagen de archivo de un fallecido en enfrentamientos en Bunia en 2003. Fuente: UNifeed

La presencia de cascos azules de la ONU, también blanco de ataques, no ha servido para erradicar la violencia colateral que sufren buena parte de los tres millones y medio de personas que viven en la región, cientos de miles lo hacen en campamentos de desplazados en los que no hay las mínimas condiciones de higiene. Los grupos armados tampoco respetan al personal médico encargado de luchar contra el brote de ébola, y estos tienen que realizar su labor bajo la amenaza constante de agresiones, secuestros o la destrucción de su material de trabajo. Sin ir más lejos, hace unos días, dos miembros de una unidad médica de intervención rápida perdieron la vida en un ataque.

El exsecretario general de la ONU Ban Ki-moon pasa revista a los cascos azules de la MONUC en Kinshasa en 2010. Fuente: UNifeed

El peso de la superchería

El éxito o el fracaso de la batalla contra una pandemia de ébola en la RD del Congo depende también de factores culturales: la ignorancia y las supersticiones han hecho que muchas comunidades rechacen las vacunas y el tratamiento por miedo a supuestos efectos secundarios, como la infertilidad, ser poseídos por el demonio o incluso morir… 

Para tratar de vencer esta resistencia, a veces feroz, supervivientes de la enfermedad que recibieron tratamiento acompañan a los equipos sanitarios para contar su experiencia. En las aulas, los maestros explican a los niños qué es el ébola y qué medidas pueden adoptar para tratar de proteger a sus familias.

En una reciente visita a la región, el director general del Organización Mundial de la Salud reconoció que este brote de ébola estaba “aún lejos de ser erradicado”, un oscuro presagio sobre lo que podría pasar en los próximos meses en la región más convulsa de la RD del Congo.

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